La ballena azul y la desconexión con los padres

En las últimas semanas hemos visto cómo se propaga por las redes sociales información acerca de un juego que guía a los adolescentes a dañarse a sí mismos. Hemos visto gran revuelo en torno al tema. Miles de madres y padres publicando imágenes y noticias que hablan de la ballena azul (y por lo tanto publicitando el juego). Junto a las imágenes podemos ver comentarios acerca del nivel de inteligencia de quienes participan o del tipo de padres que estos niños tienen, poniéndonos fuera de la esfera de los posibles afectados. Sin embargo, todos quienes tenemos hijos podemos, en algún momento, vernos afectados.

Este tipo de actividades no es nueva, desde que surgen las redes sociales podemos encontrar páginas, blogs, instagrams, facebooks, tumblrs y un largo etc., que incitan a los jóvenes a hacerse daño de distintas formas (dejando de comer, vomitando, cortando su cuerpo, aislándose e incluso suicidándose). La aparición de este juego es muy peligrosa para las familias, pero podemos verlo como una oportunidad para revisar nuestras prácticas de paternidad, revisar si nuestros hijos están en riesgo de ser atraídos por estas redes que los atrapan y los dañan, muchas veces sin que los padres se percaten.

Algunas situaciones que ponen en riesgo a los niños y jóvenes son el libre acceso a las redes sociales y la escasa compañía y supervisión de los padres en el uso de las mismas. Cuántos papás han sido expulsados del Facebook de sus hijos adolescentes, cuántos papás conocen el historial de uso de internet de sus hijos. Existe la creencia de que la libertad y privacidad implica darles uso libre del ciberespacio, sin entrometernos en sus navegación, pero no debemos olvidar que los niños y jóvenes están aún en proceso de desarrollo y así como les guiamos en lo que hacen frente a nosotros también es función guiarles en lo que hacen o miran en internet.

Crear lazos de confianza facilitará que los jóvenes puedan contar a sus padres que están siendo acosados (en el colegio, en internet, etc.), que están tristes o que han pensado en quitarse la vida. Una forma de promover la confianza es escuchar y estar disponibles, no basta con estar en la misma habitación si estoy constantemente viendo mi celular, es necesario focalizarse en qué le interesa al que está a mi lado y mostrarle cuáles son mis intereses. Trasladar la relación desde los logros (académicos, deportivos) a los emocionales.

Muchos de los jóvenes que se ven involucrados en este tipo de actividades son personas que se sienten solos o aislados, los padres pueden proteger a sus hijos mostrándoles que a pesar de las dificultades que tengan en el proceso de desarrollo están ahí, dispuestos a acogerlos bajo cualquier circunstancia.

María José Millán
Directora Centro de Atención Psicológica UNAB

Share Button